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Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mar Dic 03, 2024 9:15 am
por QuinCharles
Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Rose Virginia Dennistoun, conocida artísticamente como "Virginia Montesol", fue una destacada rejoneadora británica que alcanzó notoriedad en Portugal durante la década de 1960. A los 21 años, decidió trasladarse a Portugal para formarse en el arte del rejoneo, una disciplina en la que el torero lidia al toro a caballo, colocando banderillas en el lomo del animal.

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Virginia Montesol Ginnie James Rejoneadora
Durante tres años, Ginnie James se sumergió en la cultura portuguesa y recibió entrenamiento bajo la tutela de una de las familias más prominentes del mundo taurino luso.
Su dedicación y habilidad le permitieron presentarse en diversas plazas de toros a lo largo de Portugal, ganando reconocimiento con el nombre artístico de "Virginia Montesol". Su fama trascendió fronteras, recibiendo invitaciones para torear en México. Incluso, un director estadounidense mostró interés en realizar una película sobre su vida; sin embargo, Ginnie declinó ambas ofertas por modestia y para evitar posibles incomodidades a sus padres.
Virgnia Montesol, o Montsol en algunas noticias, llegó a Portugal en los años sesenta bajo la dictadura de Salazar, y en el mundillo taurino encontró un sitio natural para desarrollar su ambición de ser torera. Ninguna mujer en aquel Portugal de los años sesenta, pobre y rural, encontró extraño que una mujer quisiera romper moldes y entrar en el mundo de los toreros a caballo, mundillo taurino casi al ciento por ciento masculino.
Virginia Montesol Ginnie James Rejoneadora inglesa
La carrera de Ginnie James como rejoneadora es un testimonio de su pasión por los caballos y su determinación para sobresalir en una disciplina tradicionalmente dominada por hombres. Su legado perdura como ejemplo de perseverancia y amor por el arte del rejoneo.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mar Dic 03, 2024 11:50 am
por kokosmex
Me entristece leer que Virginia Montesol como rejoneadora o Ginnie James, una joven que en los años 60 con 21 años se fue a Portugal para aprender el arte del rejoneo, me pone triste que no hubiera ido a México.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mié Dic 04, 2024 8:37 am
por madridrural
La gente que trabaja con animales son aficionados a los toros, y esta era una familia ligada a las carreras de caballos.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Jue Dic 05, 2024 12:41 am
por Zorro
Hay que tener una capacidad especial, una personalidad especial para llegar a Portugal desde Inglaterra con 20 años y la voluntad de triunfar en algo que no conoces de nada: el rejoneo. Por muy bien que sepas montar a caballo.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mié Dic 11, 2024 9:11 am
por Lusitanio
Creo que tiene un libro dedicado a sus años en Portugal, una pequeña biografía sobre su valentía y su capacidad para hacerse un hueco en un mundo tan competitivo.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mié Dic 18, 2024 8:27 am
por madridrural
Lusitanio escribió: ↑Mié Dic 11, 2024 9:11 am
Creo que tiene un libro dedicado a sus años en Portugal,
me gustaría conocer ese libro; por otra parte, en Portugal también los aficionados son buenos lectores.
Re: Ginnie James, de Wiltshire a la gloria taurina: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Publicado: Mié Ene 07, 2026 11:20 am
por EstoEsElPueblo
Ginnie James: la historia de una rejoneadora, Virginia Montesol
Escribo estas líneas para destacar la figura de Rose Virginia Dennistoun, Virginia Montesol en los carteles, por el coraje íntimo que encierra su decisión vital. Con solo 21 años, Rose Dennistoun viajó sola a Portugal para perseguir su sueño: ser rejoneadora. Pasó de la comodidad relativa de la Inglaterra ecuestre a un mundo desconocido y lleno de dificultades. Estamos a comienzos de los años sesenta, en un Portugal pobre y rural, bajo la dictadura de Salazar, donde el rejoneo no era solo un arte taurino, sino también un territorio socialmente blindado y casi exclusivo de los hombres.
La decisión de Rose Virginia Dennistoun, nacida el 24 de agosto de 1940 en Latton, Wiltshire, tuvo así un alcance que fue mucho más allá de lo personal o lo profesional. En una Europa rígida en sus estructuras sociales y en sus roles de género, una joven inglesa cruzando fronteras para aprender un oficio-arte vedado a las mujeres suponía una ruptura silenciosa, sin manifiestos ni consignas, pero cargada de significado. No viajaba para experimentar ni para provocar: viajaba para aprender, para someterse a la disciplina y para ganarse un lugar a caballo frente al toro.
Portugal, en aquellos años, ofrecía un contraste radical con la Inglaterra de la que procedía. El mundo del rejoneo portugués estaba ligado a tradiciones profundas, a círculos elitistas y a una masculinidad incuestionada. La presencia de una mujer extranjera, sin linaje taurino ni padrinazgos evidentes, resultaba una anomalía. Sin embargo, lejos de encontrar una hostilidad frontal, Virginia Montesol despertó una mezcla de sorpresa, curiosidad y respeto. Su integración fue paciente y total: aprendió el idioma, asumió las costumbres y se sometió a un entrenamiento exigente bajo la tutela de una familia taurina portuguesa de prestigio.
Ahí reside buena parte de su impacto cultural. Virginia no irrumpió como símbolo ni como reivindicación explícita, sino como profesional en formación. Su aceptación no vino por concesión, sino por mérito. En un país donde muchas barreras sociales ni siquiera se nombraban, su sola presencia funcionó como una grieta discreta en el muro de lo establecido. El público y el entorno taurino terminaron juzgándola por su valor a caballo, por su técnica y por su entrega, antes que por su condición de mujer.
Su paso por las plazas portuguesas —unas quince actuaciones— consolidó esa imagen singular: extranjera, joven, elegante y valiente, capaz de dominar un arte complejo sin necesidad de imposturas. La prensa taurina y el comentario de la época contribuyeron a construir un aura casi novelesca en torno a Virginia Montesol, pero su trayectoria fue siempre sobria, ajena al exhibicionismo. Incluso cuando su fama cruzó fronteras y llegaron invitaciones desde México, o el interés de un director estadounidense por llevar su vida al cine, ella optó por la discreción, rehusando ambas propuestas por modestia y respeto familiar.
Esa renuncia refuerza el sentido profundo de su decisión inicial. No buscaba convertirse en icono mediático ni capitalizar su rareza, sino vivir intensamente una vocación taurina. En Portugal encontró no solo un espacio profesional inesperado, sino también una historia personal marcada por una relación sentimental con un rejoneador portugués, una vivencia íntima que formó parte inseparable de su aventura vital.
Más de medio siglo después, la figura de Ginnie James —Rose Virginia Dennistoun— sigue destacando no solo por lo que logró en la arena, sino por lo que simbolizó fuera de ella. Su viaje a los 21 años, en un contexto social adverso, constituye uno de esos gestos silenciosos que no hacen ruido en su tiempo, pero que, vistos con perspectiva, revelan una valentía poco común y un impacto cultural profundo en el rejoneo europeo del siglo XX.