John Fulton: el torero estadounidense que hizo de Sevilla su hogar
Publicado: Dom Feb 23, 2025 11:22 am
John Fulton: el torero estadounidense que hizo de Sevilla su hogar
John Fulton Short nació el 25 de mayo de 1932 en Filadelfia, Pensilvania, en una familia sin vínculos con la tauromaquia. Desde muy joven mostró inclinaciones artísticas y estudió Bellas Artes en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts. Sin embargo, su vida tomó un rumbo inesperado cuando, durante un viaje a México, asistió a su primera corrida de toros. Aquella experiencia despertó en él una pasión irrefrenable que lo llevaría a dejar su país natal para perseguir el sueño de ser torero.
Primeros años en España y aprendizaje taurino
Fulton llegó a España en la década de 1950 con la firme intención de convertirse en matador de toros. Sin antecedentes familiares ni un padrino influyente en el mundo taurino, se instaló en Sevilla, ciudad que adoptó como su hogar. Allí comenzó a entrenarse en tentaderos y capeas, labrándose un nombre entre los círculos taurinos locales. No tardó en ser aceptado por figuras del toreo y aprendió de grandes maestros como Juan Belmonte y Antonio Ordóñez.
Cartel de John Fulton como novillero Su debut con picadores tuvo lugar en Madrid el 15 de octubre de 1961, una fecha que marcó el inicio de su trayectoria profesional. Desde entonces, su carrera fue una constante prueba de esfuerzo y determinación, pues en aquellos años no era habitual ver a un torero extranjero en los ruedos españoles.
Alternativa y confirmación en Las Ventas
Tras superar las dificultades iniciales, John Fulton logró la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla el 18 de julio de 1963. En aquella histórica tarde, su padrino fue José María Montilla, y el testigo, César Franco. Con esta ceremonia, Fulton se convirtió en el primer torero estadounidense en recibir la alternativa en España.
Cuatro años después, el 12 de octubre de 1967, confirmó su alternativa en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, el coso más exigente del mundo taurino. Compartió cartel con figuras de la talla de Manuel Benítez "El Cordobés", Antonio Ordóñez y Pepe Luis Vázquez, lo que consolidó su presencia en el panorama taurino de la época.
Un torero atípico y su vida en los ruedos
A lo largo de su carrera, Fulton toreó en España, Portugal, México, Colombia, Venezuela y Perú, siempre con un estilo que combinaba clasicismo y arte. Aunque nunca llegó a estar en la cima del escalafón, ganó el respeto de los aficionados por su entrega y su profundo conocimiento de la lidia. En Sevilla, su ciudad adoptiva, era conocido como "El Yanqui", un apodo que reflejaba tanto su condición de extranjero como su integración en la cultura taurina andaluza.
Fulton siempre destacó por su manera pausada de interpretar el toreo, dándole importancia a la estética y el ritmo de su faena. No era un torero de grandes gestos ni tremendismos, sino de pureza y temple, lo que le permitió ganarse un sitio en la afición sevillana.
John Fulton con Hemingway El artista de la tauromaquia
Paralelamente a su carrera taurina, John Fulton siguió cultivando su otra gran pasión: la pintura. Desde muy joven había demostrado talento artístico, y en Sevilla perfeccionó su estilo, especializándose en la representación de temas taurinos. Su obra fue expuesta en diversas galerías de España, Estados Unidos y otros países de Europa, siendo reconocido como un pintor taurino de gran sensibilidad.
Uno de los aspectos más originales de su trabajo fue su técnica de usar sangre de toro como pigmento, lo que dotaba a sus cuadros de un dramatismo único. Este estilo, conocido como "sangre y arena", le otorgó un lugar especial en el mundo del arte taurino.
Además de sus pinturas, Fulton dejó testimonio de su vida y su amor por la tauromaquia en varios libros, entre ellos "Matador Yankee" (1968) y "Fulton's Spain", una recopilación de escritos y dibujos sobre la cultura española.
John Fulton Grabado y frase sobre el sistema Últimos años y legado
John Fulton se retiró de los ruedos en la década de 1980, aunque nunca dejó de estar vinculado al mundo taurino. Continuó su carrera artística y fue mentor de jóvenes aficionados que, como él, buscaban abrirse camino en la tauromaquia sin haber nacido en España. Su casa en Sevilla se convirtió en un punto de encuentro para artistas, toreros e intelectuales.
Falleció el 20 de febrero de 1998 en Sevilla, la ciudad que había convertido en su hogar. La causa de su muerte fue un infarto masivo, dejando un vacío en la comunidad taurina y artística que lo había acogido durante décadas.
A pesar de no haber alcanzado el estatus de figura del toreo, su historia sigue siendo un referente de perseverancia y amor por la tauromaquia. John Fulton es recordado como un puente entre dos culturas, un estadounidense que no solo adoptó la tradición taurina española, sino que también la enriqueció con su sensibilidad artística y su dedicación absoluta. Su legado sigue vivo en los aficionados que ven en él el ejemplo de que la pasión y el arte pueden superar cualquier frontera.
John Fulton Short nació el 25 de mayo de 1932 en Filadelfia, Pensilvania, en una familia sin vínculos con la tauromaquia. Desde muy joven mostró inclinaciones artísticas y estudió Bellas Artes en la Pennsylvania Academy of the Fine Arts. Sin embargo, su vida tomó un rumbo inesperado cuando, durante un viaje a México, asistió a su primera corrida de toros. Aquella experiencia despertó en él una pasión irrefrenable que lo llevaría a dejar su país natal para perseguir el sueño de ser torero.
Primeros años en España y aprendizaje taurino
Fulton llegó a España en la década de 1950 con la firme intención de convertirse en matador de toros. Sin antecedentes familiares ni un padrino influyente en el mundo taurino, se instaló en Sevilla, ciudad que adoptó como su hogar. Allí comenzó a entrenarse en tentaderos y capeas, labrándose un nombre entre los círculos taurinos locales. No tardó en ser aceptado por figuras del toreo y aprendió de grandes maestros como Juan Belmonte y Antonio Ordóñez.
Cartel de John Fulton como novillero Su debut con picadores tuvo lugar en Madrid el 15 de octubre de 1961, una fecha que marcó el inicio de su trayectoria profesional. Desde entonces, su carrera fue una constante prueba de esfuerzo y determinación, pues en aquellos años no era habitual ver a un torero extranjero en los ruedos españoles.
Alternativa y confirmación en Las Ventas
Tras superar las dificultades iniciales, John Fulton logró la alternativa en la Real Maestranza de Sevilla el 18 de julio de 1963. En aquella histórica tarde, su padrino fue José María Montilla, y el testigo, César Franco. Con esta ceremonia, Fulton se convirtió en el primer torero estadounidense en recibir la alternativa en España.
Cuatro años después, el 12 de octubre de 1967, confirmó su alternativa en la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, el coso más exigente del mundo taurino. Compartió cartel con figuras de la talla de Manuel Benítez "El Cordobés", Antonio Ordóñez y Pepe Luis Vázquez, lo que consolidó su presencia en el panorama taurino de la época.
Un torero atípico y su vida en los ruedos
A lo largo de su carrera, Fulton toreó en España, Portugal, México, Colombia, Venezuela y Perú, siempre con un estilo que combinaba clasicismo y arte. Aunque nunca llegó a estar en la cima del escalafón, ganó el respeto de los aficionados por su entrega y su profundo conocimiento de la lidia. En Sevilla, su ciudad adoptiva, era conocido como "El Yanqui", un apodo que reflejaba tanto su condición de extranjero como su integración en la cultura taurina andaluza.
Fulton siempre destacó por su manera pausada de interpretar el toreo, dándole importancia a la estética y el ritmo de su faena. No era un torero de grandes gestos ni tremendismos, sino de pureza y temple, lo que le permitió ganarse un sitio en la afición sevillana.
John Fulton con Hemingway El artista de la tauromaquia
Paralelamente a su carrera taurina, John Fulton siguió cultivando su otra gran pasión: la pintura. Desde muy joven había demostrado talento artístico, y en Sevilla perfeccionó su estilo, especializándose en la representación de temas taurinos. Su obra fue expuesta en diversas galerías de España, Estados Unidos y otros países de Europa, siendo reconocido como un pintor taurino de gran sensibilidad.
Uno de los aspectos más originales de su trabajo fue su técnica de usar sangre de toro como pigmento, lo que dotaba a sus cuadros de un dramatismo único. Este estilo, conocido como "sangre y arena", le otorgó un lugar especial en el mundo del arte taurino.
Además de sus pinturas, Fulton dejó testimonio de su vida y su amor por la tauromaquia en varios libros, entre ellos "Matador Yankee" (1968) y "Fulton's Spain", una recopilación de escritos y dibujos sobre la cultura española.
John Fulton Grabado y frase sobre el sistema Últimos años y legado
John Fulton se retiró de los ruedos en la década de 1980, aunque nunca dejó de estar vinculado al mundo taurino. Continuó su carrera artística y fue mentor de jóvenes aficionados que, como él, buscaban abrirse camino en la tauromaquia sin haber nacido en España. Su casa en Sevilla se convirtió en un punto de encuentro para artistas, toreros e intelectuales.
Falleció el 20 de febrero de 1998 en Sevilla, la ciudad que había convertido en su hogar. La causa de su muerte fue un infarto masivo, dejando un vacío en la comunidad taurina y artística que lo había acogido durante décadas.
A pesar de no haber alcanzado el estatus de figura del toreo, su historia sigue siendo un referente de perseverancia y amor por la tauromaquia. John Fulton es recordado como un puente entre dos culturas, un estadounidense que no solo adoptó la tradición taurina española, sino que también la enriqueció con su sensibilidad artística y su dedicación absoluta. Su legado sigue vivo en los aficionados que ven en él el ejemplo de que la pasión y el arte pueden superar cualquier frontera.