Tentenecio, la calle donde el toro obedeció al santo
Publicado: Jue Jun 12, 2025 11:46 am
Tentenecio, la calle donde el toro obedeció al santo
En el corazón del casco histórico de Salamanca, entre la catedral y la ribera del Tormes, se abre una calle con nombre curioso: Tentenecio. Su nombre evoca una leyenda que ha sobrevivido siglos y que aún hoy fascina a quienes pasean por su empedrado. Según la tradición, fue en esta vía donde San Juan de Sahagún, patrón de la ciudad, obró uno de sus milagros más populares.
El relato cuenta que un toro bravo, escapado de algún corral o festejo, corría desbocado por la ciudad, sembrando el pánico entre los vecinos. Cuando llegó a esta estrecha calle, el animal se topó con el fraile agustino, que sin moverse, alzó la voz y le dijo: “¡Tente, necio!”. El toro se detuvo en seco, como si hubiera entendido la orden, y se calmó. Aquel prodigio fue interpretado como prueba del poder espiritual del santo.
Con el tiempo, el suceso quedó grabado en la memoria colectiva de Salamanca, y la calle pasó a llamarse “Tentenecio”, una castellanización de aquella advertencia milagrosa. El nombre ha perdurado hasta hoy, como un rastro urbano de la mezcla entre fe, historia y leyenda que caracteriza a tantas ciudades españolas.
San Juan de Sahagún vivió en el siglo XV y fue conocido por su predicación firme, su cercanía con el pueblo y su defensa de la justicia. Murió en 1479 y fue canonizado en 1691. La historia del toro de Tentenecio, aunque imposible de verificar, ha sido parte esencial de su hagiografía popular y aún se rememora durante su festividad, el 12 de junio.
Pasear por la calle Tentenecio no solo es recorrer una vía pintoresca que conecta algunos de los rincones más bellos de Salamanca. Es también transitar por un pedazo de historia viva, donde el asombro, la devoción y la tradición taurina se entrelazan en una sola palabra: “Tentenecio”.
En el corazón del casco histórico de Salamanca, entre la catedral y la ribera del Tormes, se abre una calle con nombre curioso: Tentenecio. Su nombre evoca una leyenda que ha sobrevivido siglos y que aún hoy fascina a quienes pasean por su empedrado. Según la tradición, fue en esta vía donde San Juan de Sahagún, patrón de la ciudad, obró uno de sus milagros más populares.
El relato cuenta que un toro bravo, escapado de algún corral o festejo, corría desbocado por la ciudad, sembrando el pánico entre los vecinos. Cuando llegó a esta estrecha calle, el animal se topó con el fraile agustino, que sin moverse, alzó la voz y le dijo: “¡Tente, necio!”. El toro se detuvo en seco, como si hubiera entendido la orden, y se calmó. Aquel prodigio fue interpretado como prueba del poder espiritual del santo.
Con el tiempo, el suceso quedó grabado en la memoria colectiva de Salamanca, y la calle pasó a llamarse “Tentenecio”, una castellanización de aquella advertencia milagrosa. El nombre ha perdurado hasta hoy, como un rastro urbano de la mezcla entre fe, historia y leyenda que caracteriza a tantas ciudades españolas.
San Juan de Sahagún vivió en el siglo XV y fue conocido por su predicación firme, su cercanía con el pueblo y su defensa de la justicia. Murió en 1479 y fue canonizado en 1691. La historia del toro de Tentenecio, aunque imposible de verificar, ha sido parte esencial de su hagiografía popular y aún se rememora durante su festividad, el 12 de junio.
Pasear por la calle Tentenecio no solo es recorrer una vía pintoresca que conecta algunos de los rincones más bellos de Salamanca. Es también transitar por un pedazo de historia viva, donde el asombro, la devoción y la tradición taurina se entrelazan en una sola palabra: “Tentenecio”.