Manolo González, una promesa del toreo mexicano y el novillo de Tenopala
Publicado: Lun Dic 15, 2025 10:45 am
Manolo González, una promesa del toreo mexicano y el novillo de Tenopala
Manolo González es ese chaval de Saltillo, Coahuila —tierra de honda tradición taurina, aunque las prohibiciones administrativas hayan intentado apagarla— que ha convertido la adversidad en motor. Lejos de su casa, con una vocación que le salió de muy adentro desde niño, se ha forjado a base de tentaderos, disciplina y esa entrega callada que tanto gusta a los que entendemos de esto.
Debutó con los del castoreño el 13 de noviembre de 2022 en la plaza Jesús “Ciego” Muñoz —la antigua San Nicolás— de Carretas, Chihuahua, alternando con el matador Antonio García “El Chihuahua” en una mixta. Aquella tarde fue el pistoletazo de salida a una trayectoria que ha ido en ascenso constante.
Manolo González y su porta gayola al novillo Carmelo En 2023 se presentó en la San Marcos de Aguascalientes, dentro del serial novilleril, y lidió al buen “Por Siempre Jorge” de El Greco. Ahí ya dejó claro que trae un concepto serio, clásico, de los que no se ven tanto hoy en día.
Pero el gran salto llegó el 28 de julio de 2024, con su debut en la Monumental Plaza México ante novillos de Raúl Cervantes. ¡Vaya tarde! Lo cogió feamente, de esos percances que hacen contener el aliento al tendido, pero Manolo se levantó sin mirarse ni la ropa, siguió cruzándose y cargando la suerte con una determinación que caló hondo. No cortó orejas, pero se ganó el respeto y la conexión con el público por su verdad y su valor seco.
Poco después, lo seleccionaron para la final del serial de novilladas capitalino, alternando con César Ruiz y Andrés García, esa terna que representa lo mejor de la nueva camada mexicana. Allí se lidiaron los de Tenopala —ganadería fundada en 1987 como Apizaco y rebautizada en 2006—, de puro encaste Parladé vía La Joya y Coaxamalucan. Fue su debut en el gran coso y qué debut: encierro serio, móvil, noble, con un nivel medio altísimo, arrastre lento al tercero y vuelta triunfal al ganadero al cierre.
Manolo, en su lote, tuvo un primero complicado que le sonó a avisos y pitos, pero en el segundo se ovacionó de firme, mostrando esa quietud y pureza que le caracterizan.
Y en noviembre de 2024, volvió a dar la nota en “La Luz” de León, Guanajuato: dos orejas a novillos de El Garambullo y salida a hombros. ¡Cómo disfruta uno viendo a estos muchachos cuando se crecen!
Porque Manolo González es de los ortodoxos, de los que cargan la suerte, buscan el toreo ligado y profundo, con esa firmeza que él mismo resume perfecto: “Cuando el toro me mira, no pienso en moverme”. Esa frase lo define todo: valor, conciencia y personalidad.
Tengo la suerte de conocerlo un poco, y os digo que este chico va en serio. Tiene madera para llegar lejos, y ojalá pronto le veamos dar el salto a la alternativa. Mientras, sigamos disfrutando de su toreo limpio y valiente. ¡Ánimo, Manolo, que vas por buen camino, amigo!
Manolo González es ese chaval de Saltillo, Coahuila —tierra de honda tradición taurina, aunque las prohibiciones administrativas hayan intentado apagarla— que ha convertido la adversidad en motor. Lejos de su casa, con una vocación que le salió de muy adentro desde niño, se ha forjado a base de tentaderos, disciplina y esa entrega callada que tanto gusta a los que entendemos de esto.
Debutó con los del castoreño el 13 de noviembre de 2022 en la plaza Jesús “Ciego” Muñoz —la antigua San Nicolás— de Carretas, Chihuahua, alternando con el matador Antonio García “El Chihuahua” en una mixta. Aquella tarde fue el pistoletazo de salida a una trayectoria que ha ido en ascenso constante.
Manolo González y su porta gayola al novillo Carmelo En 2023 se presentó en la San Marcos de Aguascalientes, dentro del serial novilleril, y lidió al buen “Por Siempre Jorge” de El Greco. Ahí ya dejó claro que trae un concepto serio, clásico, de los que no se ven tanto hoy en día.
Pero el gran salto llegó el 28 de julio de 2024, con su debut en la Monumental Plaza México ante novillos de Raúl Cervantes. ¡Vaya tarde! Lo cogió feamente, de esos percances que hacen contener el aliento al tendido, pero Manolo se levantó sin mirarse ni la ropa, siguió cruzándose y cargando la suerte con una determinación que caló hondo. No cortó orejas, pero se ganó el respeto y la conexión con el público por su verdad y su valor seco.
Poco después, lo seleccionaron para la final del serial de novilladas capitalino, alternando con César Ruiz y Andrés García, esa terna que representa lo mejor de la nueva camada mexicana. Allí se lidiaron los de Tenopala —ganadería fundada en 1987 como Apizaco y rebautizada en 2006—, de puro encaste Parladé vía La Joya y Coaxamalucan. Fue su debut en el gran coso y qué debut: encierro serio, móvil, noble, con un nivel medio altísimo, arrastre lento al tercero y vuelta triunfal al ganadero al cierre.
Manolo, en su lote, tuvo un primero complicado que le sonó a avisos y pitos, pero en el segundo se ovacionó de firme, mostrando esa quietud y pureza que le caracterizan.
Y en noviembre de 2024, volvió a dar la nota en “La Luz” de León, Guanajuato: dos orejas a novillos de El Garambullo y salida a hombros. ¡Cómo disfruta uno viendo a estos muchachos cuando se crecen!
Porque Manolo González es de los ortodoxos, de los que cargan la suerte, buscan el toreo ligado y profundo, con esa firmeza que él mismo resume perfecto: “Cuando el toro me mira, no pienso en moverme”. Esa frase lo define todo: valor, conciencia y personalidad.
Tengo la suerte de conocerlo un poco, y os digo que este chico va en serio. Tiene madera para llegar lejos, y ojalá pronto le veamos dar el salto a la alternativa. Mientras, sigamos disfrutando de su toreo limpio y valiente. ¡Ánimo, Manolo, que vas por buen camino, amigo!