Página 1 de 1
Pérez Galdós: «El día que no haya toros, los españoles tendrán que inventarlos»
Publicado: Lun Ene 05, 2026 4:50 pm
por EstoEsElPueblo
Pérez Galdós: «El día que no haya toros, los españoles tendrán que inventarlos»
La frase «El día que no haya toros, los españoles tendrán que inventarlos» forma parte de una reflexión más amplia de Benito Pérez Galdós sobre la tauromaquia como elemento intrínseco de la identidad española.
En este contexto, Galdós argumenta que las corridas de toros perdurarán mientras persista en el alma española un anhelo por lo pintoresco, el espectáculo brillante y movido, la apreciación del color y la propensión a la alegría, destacando cómo esta tradición no solo entretiene, sino que refleja una pasión colectiva por lo dramático y visual que define culturalmente al pueblo español, incluso si en algún momento desapareciera, obligando a reinventarla para satisfacer esa esencia nacional.
Re: Pérez Galdós: «El día que no haya toros, los españoles tendrán que inventarlos»
Publicado: Lun Ene 05, 2026 5:30 pm
por EstoEsElPueblo
Galdós no escribe desde una adhesión emocional al toreo, ni desde una defensa estética militante. Su postura es más fría, analítica, casi antropológica. No afirma tanto que la tauromaquia “deba” existir, como que existirá mientras subsista ese sustrato emocional, incluso aunque cambien las formas. En ese sentido, la idea de “reinventarla” no es un deseo, sino una consecuencia inevitable.
¿Podemos encontrar ese análisis de Galdós sobre el carácter español en la variedad de regiones españoles?
Andalucía
En Andalucía ese impulso es explosivo y visible. El gusto por lo pintoresco se manifiesta en la calle: ferias, romerías, Semana Santa, patios, cante, trajes, luz. El espectáculo es abierto, corporal, sonoro; el color no se disimula, se exhibe. La alegría no es decorativa, es forma de estar en el mundo, incluso cuando convive con lo trágico. Aquí Galdós vería el ejemplo más inmediato de esa teatralidad vital española.
Cataluña
En Cataluña el mismo impulso se canaliza y ordena. El espectáculo existe —castells, fiestas mayores, correfocs— pero está reglado, medido, construido colectivamente. El color y lo pintoresco aparecen, pero sin abandono: hay estructura, coreografía, voluntad cívica. La alegría no es expansiva en exceso, sino afirmativa, ligada al orgullo comunitario y al esfuerzo compartido.
Valencia
Valencia representa quizá el equilibrio más literal con la descripción galdosiana. Las Fallas condensan espectáculo brillante, exceso visual, ruido, fuego, sátira y celebración colectiva. Aquí el color es protagonista absoluto y la alegría se vive como catarsis periódica, casi necesaria. El gusto por lo efímero y lo dramático conecta directamente con ese anhelo que Galdós identifica como persistente.
Región vasca
En el País Vasco el impulso señalado por Galdós se expresa con contención formal y descarga ritual. La brutal tamborrada de San Sebastián es el ejemplo más claro: ritmo obsesivo, repetición y resistencia convertidas en celebración colectiva, donde el orden y el desbordamiento multicolor conviven. El espectáculo aparece ligado a la fuerza —deportes rurales, traineras, danzas y fiestas populares— y el color es sobrio. La alegría no es ligera ni ornamental, sino intensa y afirmativa, una forma de cohesión y de energía vital compartida.
Castilla
En Castilla el carácter galdosiano se manifiesta de forma más seca y simbólica. El gusto por lo dramático se expresa en lo solemne: procesiones, silencios, rituales, plazas mayores. El color aparece concentrado, no disperso; la alegría es menos expansiva, pero profundamente compartida cuando irrumpe. Aquí el espectáculo no grita: impone. Es la teatralidad de la gravedad.
Re: Error de Galdós: en 1883 consideró como débil la afición taurina en Barcelona
Publicado: Mar Ene 06, 2026 5:28 pm
por EstoEsElPueblo
Re: Error de Galdós: en 1883 consideró como débil la afición taurina en Barcelona
Cuando Benito Pérez Galdós escribió, entre 1883 y 1893, que las corridas podían suprimirse en Barcelona “sin que nadie las echara de menos”, emitía un juicio más literario que estructural. Era una impresión coyuntural, formulada desde la comparación con Madrid y anclada en una Barcelona aún en transformación urbana y social. No describía un límite cultural, sino un momento.
Los hechos posteriores desmontan esa lectura. Barcelona no solo consolidó la afición taurina, sino que llegó a sostener tres plazas de toros activas simultáneamente entre 1914 y 1923: El Torín, Las Arenas y La Monumental. No se trata de un fenómeno marginal: es una infraestructura triple que solo se explica por una demanda sostenida y un público numeroso.
Tras el cierre de El Torín, la ciudad mantuvo dos grandes cosos en funcionamiento durante décadas, con temporadas densas, carteles continuos y alternancia empresarial entre Las Arenas y La Monumental. Ese modelo se prolongó hasta 1977 —y más allá, con La Monumental hasta 2011—, lo que desmiente de raíz la idea de una afición débil o prescindible.
La realidad es clara: Barcelona desarrolló una vida taurina intensa y prolongada durante buena parte del siglo XX. Galdós no miente; se equivoca por anticipación. Su diagnóstico no previó la expansión social, económica y cultural que convertiría a la ciudad en uno de los grandes centros taurinos del país.
Y esa expansión social y económica permitió aflorar substratos profundos de la cultura y el gusto por el color, el movimiento, la emoción compartida y una cierta alegría trágica que atraviesa la cultura popular.
Re: Pérez Galdós: «El día que no haya toros, los españoles tendrán que inventarlos»
Publicado: Mar Ene 13, 2026 11:47 am
por WayneJuanito
Pérez Galdós conocía muy bien a los españoles. Después de Cervantes es el mejor escritor en lengua castellana; al menos, el mejor escritor español, por el volumen de sus escritos, la calidad y la variedad: esto dicen los galdosianos.