Luis Caruncho, la geometría sensible del constructivismo español y el toro
Publicado: Mié Ene 14, 2026 3:55 pm
Luis Caruncho, la geometría sensible del constructivismo español y el toro
Luis María Caruncho Amat (Luis Caruncho) (La Coruña, 15 de enero de 1929 – Madrid, 7 de octubre de 2016) fue un artista multidisciplinar —pintor, escultor, grabador, diseñador y gestor cultural— considerado una de las figuras más sólidas del constructivismo español de la segunda mitad del siglo XX. Su obra logró un equilibrio poco común entre rigor geométrico y sensibilidad poética, una cualidad que Camilo José Cela resumió con precisión al definirla como una síntesis de ciencia y magia.
Luis Caruncho [/b][/i]Hijo de Enrique Caruncho y Flory Amat, pasó su infancia en Galicia hasta que, en 1940, se trasladó con su familia a Madrid. Allí inició una formación técnica marcada por el interés en la arquitectura y la ingeniería: cursó estudios de Arquitectura Técnica y completó su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios y en el Círculo de Bellas Artes. El giro decisivo hacia la creación plástica se produjo bajo el magisterio de Daniel Vázquez Díaz, cuyo taller frecuentó de manera constante, asimilando una disciplina formal que sería clave en su evolución posterior. Durante los años cincuenta amplió su formación en París y se diplomó en Historia del Arte por la Universidad de Aix-en-Provence, incorporando a su lenguaje las lecciones del postcubismo europeo.
Luis Caruncho, Músico con rombos Desde sus primeras etapas, Caruncho mostró una inclinación clara por la estructura y el orden, aunque aún vinculada a un neocubismo figurativo. A finales de esa década inició un proceso de depuración que lo condujo hacia la abstracción geométrica y el constructivismo, territorios en los que desarrolló su obra madura. Integrado en la denominada generación del 50, compartió afinidades con artistas como Rafael Canogar o Manuel Rivera, aunque siempre mantuvo una voz propia, reconocible por la búsqueda del “cuadro infinito”, la reiteración modular y el uso de ritmos visuales que sugieren continuidad y expansión.
Su compromiso con la investigación formal se reflejó también en su participación en colectivos artísticos. Fue miembro del Grupo de Constructivistas Españoles y, en 1987, cofundador del grupo Ruedo Ibérico junto a José Caballero y Álvaro Delgado, una plataforma concebida para reivindicar la abstracción como lenguaje vigente, ajeno a modas y lecturas coyunturales. En este contexto, su obra se afirmó como una reflexión sostenida sobre la relación entre forma, espacio y luz, más cercana a la arquitectura mental que a la narración figurativa.
Luis Caruncho Pan y toros 1956 Tauromaquia: presencia puntual en su producción
La relación de Luis Caruncho con la tauromaquia fue real, pero claramente secundaria dentro de su trayectoria. La obra más significativa en este ámbito es Pan y toros (1956), un óleo sobre papel y tabla realizado cuando contaba veintisiete años. Se trata de una pieza temprana, aún ligada a un lenguaje figurativo de raíz neocubista, anterior a la consolidación de su abstracción geométrica. El título remite a la conocida expresión española y sugiere una lectura simbólica y crítica más que una escena de lidia propiamente dicha.
Gestión cultural y legado
Paralelamente a su producción artística, Caruncho desempeñó un papel relevante como gestor cultural. Fue el primer director del Centro Cultural Conde Duque, al que convirtió en un referente de la vida cultural madrileña durante más de una década. Entre 1995 y 2005 dirigió el Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa, hoy integrado en Afundación, impulsando la creación contemporánea y apoyando de manera decidida a los artistas gallegos. Además, fundó la Sala Kandinsky en Madrid, espacio clave para la difusión de la vanguardia internacional.
Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas de primer nivel, entre ellas el Museo Reina Sofía, y ha sido reconocida con distinciones como la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia o el Premio Laxeiro. Retrospectivas recientes, como Caruncho. Geometria Mundi, han confirmado la coherencia y vigencia de un creador que supo demostrar que la geometría, lejos de ser fría, puede convertirse en una forma de emoción contenida y profundamente humana.
Luis María Caruncho Amat (Luis Caruncho) (La Coruña, 15 de enero de 1929 – Madrid, 7 de octubre de 2016) fue un artista multidisciplinar —pintor, escultor, grabador, diseñador y gestor cultural— considerado una de las figuras más sólidas del constructivismo español de la segunda mitad del siglo XX. Su obra logró un equilibrio poco común entre rigor geométrico y sensibilidad poética, una cualidad que Camilo José Cela resumió con precisión al definirla como una síntesis de ciencia y magia.
Luis Caruncho [/b][/i]Hijo de Enrique Caruncho y Flory Amat, pasó su infancia en Galicia hasta que, en 1940, se trasladó con su familia a Madrid. Allí inició una formación técnica marcada por el interés en la arquitectura y la ingeniería: cursó estudios de Arquitectura Técnica y completó su aprendizaje en la Escuela de Artes y Oficios y en el Círculo de Bellas Artes. El giro decisivo hacia la creación plástica se produjo bajo el magisterio de Daniel Vázquez Díaz, cuyo taller frecuentó de manera constante, asimilando una disciplina formal que sería clave en su evolución posterior. Durante los años cincuenta amplió su formación en París y se diplomó en Historia del Arte por la Universidad de Aix-en-Provence, incorporando a su lenguaje las lecciones del postcubismo europeo.
Luis Caruncho, Músico con rombos Desde sus primeras etapas, Caruncho mostró una inclinación clara por la estructura y el orden, aunque aún vinculada a un neocubismo figurativo. A finales de esa década inició un proceso de depuración que lo condujo hacia la abstracción geométrica y el constructivismo, territorios en los que desarrolló su obra madura. Integrado en la denominada generación del 50, compartió afinidades con artistas como Rafael Canogar o Manuel Rivera, aunque siempre mantuvo una voz propia, reconocible por la búsqueda del “cuadro infinito”, la reiteración modular y el uso de ritmos visuales que sugieren continuidad y expansión.
Su compromiso con la investigación formal se reflejó también en su participación en colectivos artísticos. Fue miembro del Grupo de Constructivistas Españoles y, en 1987, cofundador del grupo Ruedo Ibérico junto a José Caballero y Álvaro Delgado, una plataforma concebida para reivindicar la abstracción como lenguaje vigente, ajeno a modas y lecturas coyunturales. En este contexto, su obra se afirmó como una reflexión sostenida sobre la relación entre forma, espacio y luz, más cercana a la arquitectura mental que a la narración figurativa.
Luis Caruncho Pan y toros 1956 Tauromaquia: presencia puntual en su producción
La relación de Luis Caruncho con la tauromaquia fue real, pero claramente secundaria dentro de su trayectoria. La obra más significativa en este ámbito es Pan y toros (1956), un óleo sobre papel y tabla realizado cuando contaba veintisiete años. Se trata de una pieza temprana, aún ligada a un lenguaje figurativo de raíz neocubista, anterior a la consolidación de su abstracción geométrica. El título remite a la conocida expresión española y sugiere una lectura simbólica y crítica más que una escena de lidia propiamente dicha.
Gestión cultural y legado
Paralelamente a su producción artística, Caruncho desempeñó un papel relevante como gestor cultural. Fue el primer director del Centro Cultural Conde Duque, al que convirtió en un referente de la vida cultural madrileña durante más de una década. Entre 1995 y 2005 dirigió el Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa, hoy integrado en Afundación, impulsando la creación contemporánea y apoyando de manera decidida a los artistas gallegos. Además, fundó la Sala Kandinsky en Madrid, espacio clave para la difusión de la vanguardia internacional.
Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas de primer nivel, entre ellas el Museo Reina Sofía, y ha sido reconocida con distinciones como la Medalla Castelao de la Xunta de Galicia o el Premio Laxeiro. Retrospectivas recientes, como Caruncho. Geometria Mundi, han confirmado la coherencia y vigencia de un creador que supo demostrar que la geometría, lejos de ser fría, puede convertirse en una forma de emoción contenida y profundamente humana.