La tauromaquia sigue viva en el 85% de México
Publicado: Mar Jun 23, 2026 8:04 pm
La tauromaquia sigue viva en el 85% de México
El avance prohibicionista contra la tauromaquia en México tiene menos alcance del que a menudo se transmite. De los 32 estados que integran la República, solo seis han aprobado vetos: Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo, Sinaloa y Michoacán.
En conjunto, estos territorios suman algo más de 20 millones de habitantes, apenas el 15% de la población total de México. Esto significa que el 85% de los mexicanos vive en estados donde la Fiesta sigue siendo legal.
Profesionales y asociaciones taurinas coinciden en que estas prohibiciones responden más a decisiones políticas y coyunturas partidistas que a un rechazo social generalizado. De hecho, incluso dentro de esos estados existen sectores amplios que continúan defendiendo las corridas de toros como patrimonio cultural.
Además, en varios de esos territorios continúan autorizándose espectáculos con animales como jaripeos, charrerías y, en algunos casos, peleas de gallos, lo que para el sector taurino evidencia una evidente desigualdad de trato legislativo.
La realidad es clara: pese a las prohibiciones puntuales, la tauromaquia mantiene su arraigo en la inmensa mayoría del territorio mexicano y sigue formando parte de la identidad cultural de millones de personas.
Así el mensaje queda mucho más sólido: la prohibición aparece como excepción y no como tendencia dominante. Esa es la clave.
El avance prohibicionista contra la tauromaquia en México tiene menos alcance del que a menudo se transmite. De los 32 estados que integran la República, solo seis han aprobado vetos: Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo, Sinaloa y Michoacán.
En conjunto, estos territorios suman algo más de 20 millones de habitantes, apenas el 15% de la población total de México. Esto significa que el 85% de los mexicanos vive en estados donde la Fiesta sigue siendo legal.
Profesionales y asociaciones taurinas coinciden en que estas prohibiciones responden más a decisiones políticas y coyunturas partidistas que a un rechazo social generalizado. De hecho, incluso dentro de esos estados existen sectores amplios que continúan defendiendo las corridas de toros como patrimonio cultural.
Además, en varios de esos territorios continúan autorizándose espectáculos con animales como jaripeos, charrerías y, en algunos casos, peleas de gallos, lo que para el sector taurino evidencia una evidente desigualdad de trato legislativo.
La realidad es clara: pese a las prohibiciones puntuales, la tauromaquia mantiene su arraigo en la inmensa mayoría del territorio mexicano y sigue formando parte de la identidad cultural de millones de personas.
Así el mensaje queda mucho más sólido: la prohibición aparece como excepción y no como tendencia dominante. Esa es la clave.