El toreo y la clase obrera española siempre compartirán la leyenda: tú puedes triunfar en esto
Publicado: Mar May 28, 2024 11:42 pm
El toreo y la clase obrera española siempre compartirán la leyenda: tú puedes triunfar en esto
Los pobres sólo han tenido dos caminos para salir de la pobreza en la historia de España: ser torero para ellos; ser cantante o actriz, para ellas. Falso. Son muchos otros los caminos, pero el toreo es algo más que una llamada a la puerta de la riqueza... porque en el camino te juegas la vida.
Si quieres ser cantante o actriz no necesitas prepararte todo el año para jugarte la vida -literalmente- en esas tres o cuatro tardes importantes. Si quieres salir de la miseria, lee biografías y verás que fueron muchos los que empezaron con un taller de bicicletas; con una carreta para atender un puesto del mercado; con una máquina de escribir o ser una buena secretaria. Ser torero, o torera, es algo más que un trampolín contra la miseria.
Por eso el toreo y la clase obrera son uña y carne. Porque en cada corazón de un obrero anida la ilusión de alcanzar la perfección en algo, de arriesgar todo por algo. Que haya ocasión a lo largo de la vida, se verá. Pero la ilusión ahí está. Y, claro está, el obrero encontrará pronto un ídolo en el que personificar el triunfo: un futbolista, un torero, o un cantante.
El toreo es un canto a la vida; como la vida del obrero. La vida solo existe porque hay muerte. El resto son rocas y vacío. Y sí, como decía un antitaurino, el argumento es malo, porque es de verdad, porque la muerte de verdad está ahí. Todo lo demás en el toreo es un canto a la vida y a la belleza. A los sentimientos y al arte.
Y no tiene que gustar el toreo a todo el mundo. Esto es otra grandeza del toreo. Admite el opuesto, acepta que hay antitaurinos, porque la realidad se impone siempre en el ruedo, en el toreo. La muerte hará acto de presencia.
Todos los animales, no solo los toros, luchan en su agonía por la vida. Es cierto que esa lucha final a unos conmueve y la rechazan; a otros que también conmueve, la rodean de solemnidades y respeto.
Por todo ello, toros y pueblo van de la mano. Porque el pueblo está en contacto directo con la vida, y con la muerte. Como el obrero. Y todos los obreros prefieren el triunfo de la vida; del héroe.
Los pobres sólo han tenido dos caminos para salir de la pobreza en la historia de España: ser torero para ellos; ser cantante o actriz, para ellas. Falso. Son muchos otros los caminos, pero el toreo es algo más que una llamada a la puerta de la riqueza... porque en el camino te juegas la vida.
Si quieres ser cantante o actriz no necesitas prepararte todo el año para jugarte la vida -literalmente- en esas tres o cuatro tardes importantes. Si quieres salir de la miseria, lee biografías y verás que fueron muchos los que empezaron con un taller de bicicletas; con una carreta para atender un puesto del mercado; con una máquina de escribir o ser una buena secretaria. Ser torero, o torera, es algo más que un trampolín contra la miseria.
Por eso el toreo y la clase obrera son uña y carne. Porque en cada corazón de un obrero anida la ilusión de alcanzar la perfección en algo, de arriesgar todo por algo. Que haya ocasión a lo largo de la vida, se verá. Pero la ilusión ahí está. Y, claro está, el obrero encontrará pronto un ídolo en el que personificar el triunfo: un futbolista, un torero, o un cantante.
El toreo es un canto a la vida; como la vida del obrero. La vida solo existe porque hay muerte. El resto son rocas y vacío. Y sí, como decía un antitaurino, el argumento es malo, porque es de verdad, porque la muerte de verdad está ahí. Todo lo demás en el toreo es un canto a la vida y a la belleza. A los sentimientos y al arte.
Y no tiene que gustar el toreo a todo el mundo. Esto es otra grandeza del toreo. Admite el opuesto, acepta que hay antitaurinos, porque la realidad se impone siempre en el ruedo, en el toreo. La muerte hará acto de presencia.
Todos los animales, no solo los toros, luchan en su agonía por la vida. Es cierto que esa lucha final a unos conmueve y la rechazan; a otros que también conmueve, la rodean de solemnidades y respeto.
Por todo ello, toros y pueblo van de la mano. Porque el pueblo está en contacto directo con la vida, y con la muerte. Como el obrero. Y todos los obreros prefieren el triunfo de la vida; del héroe.