De los matrimonios forzados de Irán y el apoyo de Irene Montero
Durante mucho tiempo Irene Montero ha cobrado su salario -o una parte sustancial del mismo- por su trabajo en la cadena de televisión HispanTV propiedad de Irán, financiada por Teherán, y sometida a las directrices de los Ayatolás.
Las directrices de los ayatolás sobre la televisión son conocidas: desde cómo deben vestir las mujeres hasta cómo deben opinar. Sí cómo deben vestir las mujeres que aparecen en las cámaras. O que acuden como invitadas.
Una invitada se negó a seguir el "código iraní de vestimenta" y lo denunció. Pero ¿qué pasa con los matrimonios infantiles? ¿Qué es eso de matrimonios forzados y el apoyo de Irene Montero?
El Islam se basa en el sometimiento de los hombres a los líderes religiosos y en el doble sometimiento de la mujer: la mujer en el islam está sometida (esclavizada) a su marido o a su padre o a su hermano; y además, la mujer está sometida al líder religioso. Y desde su infancia.
Irán necesitaba "justificar" entre sus súbditos que en Irán la práctica del matrimonio infantil es muy superior a la europea. Y es aquí donde interviene Irene Montero para no sólo sexualizar a los niños, también para justificar relaciones sexuales con menores.
De los matrimonios forzados de Irán y el apoyo de Irene Montero
Moderadores: EstoEsElPueblo, Escribiente
Re: De los matrimonios forzados de Irán y el apoyo de Irene Montero
Irene Montero es un instrumento de los ayatolás en España. Y ella lo sabe, y accede voluntariamente a las órdenes de los mulás.
Re: De los matrimonios forzados de Irán y el apoyo de Irene Montero
Venezuela, Irán... los de Podemos, con Iglesias y con Irene Montero a la cabeza van a sufrir el mismo proceso que Yolanda Díaz: el olvido. Además estos dos lo harán voluntarios en cuanto asuman lo que han hecho sus jefes con la juventud de Irán.
Re: De los matrimonios forzados de Irán y el apoyo de Irene Montero
Esto es lo que se bombardeó este fin de semana en Irán:
Una mujer es enterrada hasta el pecho bajo el sol implacable. A su alrededor, los hombres del pueblo pesan las piedras en las manos. No es una escena medieval: ocurre en 1986. Y nadie va a detenerlo.
La lapidación de Soraya M. escrita por Freidoune Sahebjam y publicada en 1990, reconstruye un hecho real sucedido en una aldea iraní. Soraya Manutchehri, madre de familia, estorba a su marido, que desea casarse con una mujer más joven sin devolver la dote ni asumir el descrédito del divorcio. La solución que idea es simple y atroz: acusarla de adulterio.
La prueba es irrisoria. Soraya había ayudado a un viudo cocinando para él. Con la complicidad de un falso líder religioso y varios vecinos, la mentira se convierte en veredicto. Agotada por años de abusos, apenas se defiende ante el tribunal improvisado; su silencio es leído como confesión.
La sentencia es la lapidación. La ejecución obliga incluso a su padre, a su esposo y a sus hijos a lanzar las primeras piedras. El horror no es solo físico, sino colectivo: una comunidad entera convertida en instrumento de castigo.
La historia llega al mundo porque, tras una avería, Sahebjam queda varado en el pueblo y Zahra, tía de Soraya, lo aborda para contarle lo ocurrido el día anterior. De ese encuentro nace un testimonio que inspiró la película The Stoning of Soraya M. y que sigue estremeciendo por su denuncia implacable del abuso de poder, del silencio cómplice y costumbres bárbaras amparadas en teocracias actuales.
Una mujer es enterrada hasta el pecho bajo el sol implacable. A su alrededor, los hombres del pueblo pesan las piedras en las manos. No es una escena medieval: ocurre en 1986. Y nadie va a detenerlo.
La lapidación de Soraya M. escrita por Freidoune Sahebjam y publicada en 1990, reconstruye un hecho real sucedido en una aldea iraní. Soraya Manutchehri, madre de familia, estorba a su marido, que desea casarse con una mujer más joven sin devolver la dote ni asumir el descrédito del divorcio. La solución que idea es simple y atroz: acusarla de adulterio.
La prueba es irrisoria. Soraya había ayudado a un viudo cocinando para él. Con la complicidad de un falso líder religioso y varios vecinos, la mentira se convierte en veredicto. Agotada por años de abusos, apenas se defiende ante el tribunal improvisado; su silencio es leído como confesión.
La sentencia es la lapidación. La ejecución obliga incluso a su padre, a su esposo y a sus hijos a lanzar las primeras piedras. El horror no es solo físico, sino colectivo: una comunidad entera convertida en instrumento de castigo.
La historia llega al mundo porque, tras una avería, Sahebjam queda varado en el pueblo y Zahra, tía de Soraya, lo aborda para contarle lo ocurrido el día anterior. De ese encuentro nace un testimonio que inspiró la película The Stoning of Soraya M. y que sigue estremeciendo por su denuncia implacable del abuso de poder, del silencio cómplice y costumbres bárbaras amparadas en teocracias actuales.