Vamos a ver, que esto es de libro: Sánchez no quiere jubilarse de presidente del Gobierno, quiere el pack premium. O sea, montar la república y plantarse él de presidente de la cosa, ya de figura histórica, por encima del barro de cada día, como si fuera el abuelo de la patria y no el que está todo el rato en el Congreso. Y a Puente le deja el chiringuito de verdad: presidir el Gobierno, dar la bronca, pelearse con la oposición y llevar el día a día.
O sea, que lo de “qué bien nos llevamos” es de fachada. El plan, si cuela, es de reparto: Sánchez se queda el trono y Puente la fregona política. Uno de estatua y el otro de portero.