Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
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Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
Antonio Sánchez García, universalmente conocido como El Tato, nació en Sevilla el 6 de febrero de 1831, en el popular barrio de San Bernardo, muy próximo al matadero municipal, un entorno donde el toro formaba parte del trabajo diario y de la educación sentimental de muchos jóvenes. De origen humilde, creció familiarizado con la dureza del oficio y con una temprana conciencia del riesgo, elementos que marcarían para siempre su carácter y su forma de entender el toreo.
Antonio Sánchez El Tato Formación y ascenso
Desde muy joven se inició en las capeas y tentaderos, destacando pronto por una valentía poco común y por una natural inclinación hacia la suerte suprema. Convertido en novillero en torno a 1850, comenzó a forjar una reputación basada en la cercanía al toro y en una resolución seca de las faenas. Su nombre empezó a ser habitual en los carteles importantes durante las décadas de 1850 y 1860, hasta consolidarse como una de las grandes figuras del toreo español de su tiempo.
El dominio del volapié
El Tato alcanzó celebridad por su ejecución del volapié, que realizaba con rectitud extrema y una entrega absoluta. Entraba a matar en línea, levantando la pierna derecha en el momento decisivo, gesto arriesgado que se convirtió en su seña de identidad. No fue un torero de adornos ni de escuela estética, sino de resolución y coraje, muy querido por el público por su capacidad de emocionar en el instante final de la lidia.
La cornada y la amputación
El 7 de junio de 1869, en la plaza de toros de Madrid, durante una corrida extraordinaria, el toro Peregrino, de la ganadería de Vicente Martínez, le infirió una gravísima cornada en la pierna derecha. La herida se complicó con gangrena y obligó a los médicos a amputarle la pierna por encima de la rodilla. Aquella tragedia, que habría acabado con cualquier carrera, transformó a El Tato en un símbolo de resistencia y orgullo profesional.
El intento de regreso y los últimos años
Con una prótesis ortopédica intentó volver a los ruedos en 1871, en plazas como Badajoz y Valencia. Aunque el público lo recibió con ovaciones cargadas de admiración, sus limitaciones físicas hicieron imposible la continuidad. Retirado definitivamente, regresó a una vida modesta, ligada de nuevo al matadero sevillano, sin renegar jamás de su condición de torero. Falleció en Sevilla el 7 de febrero de 1895, un día después de cumplir 64 años, convertido ya en leyenda popular. Cartel de Sylvain Fraysse, para la feria de Nîmes 2013. Homenaje a Antonio Sánchez El Tato
Antonio Sánchez García, universalmente conocido como El Tato, nació en Sevilla el 6 de febrero de 1831, en el popular barrio de San Bernardo, muy próximo al matadero municipal, un entorno donde el toro formaba parte del trabajo diario y de la educación sentimental de muchos jóvenes. De origen humilde, creció familiarizado con la dureza del oficio y con una temprana conciencia del riesgo, elementos que marcarían para siempre su carácter y su forma de entender el toreo.
Antonio Sánchez El Tato Formación y ascenso
Desde muy joven se inició en las capeas y tentaderos, destacando pronto por una valentía poco común y por una natural inclinación hacia la suerte suprema. Convertido en novillero en torno a 1850, comenzó a forjar una reputación basada en la cercanía al toro y en una resolución seca de las faenas. Su nombre empezó a ser habitual en los carteles importantes durante las décadas de 1850 y 1860, hasta consolidarse como una de las grandes figuras del toreo español de su tiempo.
El dominio del volapié
El Tato alcanzó celebridad por su ejecución del volapié, que realizaba con rectitud extrema y una entrega absoluta. Entraba a matar en línea, levantando la pierna derecha en el momento decisivo, gesto arriesgado que se convirtió en su seña de identidad. No fue un torero de adornos ni de escuela estética, sino de resolución y coraje, muy querido por el público por su capacidad de emocionar en el instante final de la lidia.
La cornada y la amputación
El 7 de junio de 1869, en la plaza de toros de Madrid, durante una corrida extraordinaria, el toro Peregrino, de la ganadería de Vicente Martínez, le infirió una gravísima cornada en la pierna derecha. La herida se complicó con gangrena y obligó a los médicos a amputarle la pierna por encima de la rodilla. Aquella tragedia, que habría acabado con cualquier carrera, transformó a El Tato en un símbolo de resistencia y orgullo profesional.
El intento de regreso y los últimos años
Con una prótesis ortopédica intentó volver a los ruedos en 1871, en plazas como Badajoz y Valencia. Aunque el público lo recibió con ovaciones cargadas de admiración, sus limitaciones físicas hicieron imposible la continuidad. Retirado definitivamente, regresó a una vida modesta, ligada de nuevo al matadero sevillano, sin renegar jamás de su condición de torero. Falleció en Sevilla el 7 de febrero de 1895, un día después de cumplir 64 años, convertido ya en leyenda popular. Cartel de Sylvain Fraysse, para la feria de Nîmes 2013. Homenaje a Antonio Sánchez El Tato
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Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
De este torero cuentan que cuando los médicos le dijeron que debían amputarle la pierna, cuentan que pidió un cigarro, lo encendió con calma y autorizó la operación sin un gesto de protesta, como si se tratara de un trámite más del oficio.
Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
Tras la amputación, su pierna fue conservada en formol y expuesta durante años en una botica madrileña, convertida en curiosidad taurina y símbolo casi religioso del valor llevado al extremo.
Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
El día de su reaparición en Madrid con la prótesis, la plaza estalló en una ovación interminable antes de que pudiera siquiera hacer el paseíllo; muchos acudieron no a verle torear, sino a rendirle homenaje.
Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
En Badajoz, al comprobar que no podía sostenerse para ejecutar un lance, se sentó en el estribo y aceptó la derrota física con una dignidad que conmovió al público.
Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
Era tan habitual verlo en corridas, tertulias y actos sociales que, cuando faltaba, se decía que no había ido nadie; de ahí nació la expresión que aún hoy pervive en el habla popular.
Re: Antonio Sánchez «El Tato»: valor, voluntad y leyenda del toreo español
Tras retirarse, repartía carne desde el matadero de Sevilla, y los vecinos lo esperaban más por respeto que por necesidad.
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