Quique San Francisco, el actor que convirtió la intemperie en estilo

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Quique San Francisco, el actor que convirtió la intemperie en estilo

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Quique San Francisco, el actor que convirtió la intemperie en estilo

Quique San FranciscoRogelio Enrique San Francisco Cobo— nació en Madrid el 10 de marzo de 1955 y murió también en Madrid el 1 de marzo de 2021, tras una neumonía que le mantuvo hospitalizado en el Hospital Clínico San Carlos. Su biografía arranca en una familia de oficio: su madre era la actriz Enriqueta Cobo, conocida como Queta Ariel, y su padre biológico, el actor Vicente Haro, al que tardó años en reconocer como tal.

La infancia le quedó marcada por una ciudad y un edificio: Barcelona y los estudios Miramar de TVE. Allí se hizo popular siendo un crío con la serie Santi, botones de hotel (1965), una rareza en su carrera posterior, tan asociada al “secundario de lujo”. Antes de que el mito de la noche madrileña lo abrazara, ya había un niño con mirada grande aprendiendo a colocarse ante el foco sin pestañear.
De cañas con Quique San Francisco
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El regreso a Madrid y el oficio en carne viva
En la adolescencia vuelve a Madrid y empieza el aprendizaje de verdad: pensiones, bolos, rodajes, y esa mezcla de temeridad y hambre que solo se cura trabajando. La cronología de su vida se entiende mejor como un mapa: Barcelona (arranque), Madrid (centro), y salidas que le oxigenaron o lo desordenaron, según el año.
Quique San Francisco, en la revista Hola
Quique San Francisco Hola.jpg
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En 1975 ya está instalado en Madrid y a partir de ahí su rostro se asocia al cine de la transición y, sobre todo, al cine quinqui. Con Eloy de la Iglesia llega el trazo grueso de una España que se miraba al espejo sin maquillaje: barrios, heroína, precariedad, chavales perdidos, adultos que tampoco sabían. Ahí aparece el Quique que España recuerda: un tipo capaz de hacer reír con una frase y de oscurecer un plano con solo levantar la ceja.
Quique San Francisco en la taberna de siempre
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Su carrera se estira por décadas y formatos. En el cine, pasa por títulos que se han quedado como contraseña generacional; y en televisión alcanza la popularidad masiva como Tinín en Cuéntame cómo pasó, el dueño del bar de San Genaro, personaje pegado a la memoria sentimental de millones. En paralelo, su segunda gran vida pública se llama monólogo: El club de la comedia lo convirtió en referente de una manera de contar que parecía confesión y, al mismo tiempo, coraza.
Quique San Francisco Tribuna de Albacete
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Accidente, resistencia y esa voz que no se podía falsificar
El 24 de octubre de 2002 sufre un grave accidente de moto en Madrid: fracturas en tibia y peroné, silla de ruedas, muletas, rehabilitación. Lo importante no es el parte médico, sino el gesto: vuelve. No como héroe de manual, sino como alguien que se recompone a golpes de escenario. En su caso, cada regreso añadía una capa a la leyenda: la voz más rota, la mirada más cansada, el chiste más afilado.
Quique San Francisco en la publicidad
Quique San Francisco publicidad.jpg
Viajes y episodios fuera de guion
Su relación con los viajes fue la misma que con la vida: curiosidad, exceso y una inclinación a meterse en líos que luego contaba como si le hubieran ocurrido a otro. Entre los episodios más repetidos está el de Nepal: un altercado con un mono —animal sagrado allí— terminó con detención y cárcel, contado por él mismo en televisión. En Nueva York llegó a pasar por el Actors Studio, aunque no terminó ese camino académico. Su biografía no es la de un actor de vitrina, sino la de un actor que se mancha: de barrio, de carretera, de hotel, de madrugada.

Tauromaquia: afición declarada y presencia cultural
Aquí conviene ser preciso: no hay base para presentarlo como pintor ni como autor de una obra taurina en artes plásticas. Lo que sí existe es otra cosa: una afición taurina declarada y recordada públicamente por entidades del sector, con frases suyas difundidas en redes y efemérides. En esas palabras aparece un Quique reconocible: directo, poco amigo de prohibicionismos y muy de “si no te gusta, no vayas”.
Quique San Francisco y los toreros
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Su relación taurina, además, tiene un pie artístico claro: participó en la película Belmonte, dirigida por Juan Sebastián Bollaín, en un reparto donde figura acreditado. Y recibió el premio de la revista Toros y Teatro (2009), que lo vinculó, por la vía del escenario, a ese puente viejo entre tablas y albero.
Revista Toros y Teatro[/i]
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Lo taurino en Quique no se entiende como pose de sobremesa, sino como afinidad cultural: la España de Madrid y su conversación de barra, el lenguaje del valor y el riesgo, la estética de lo trágico que convive con la risa. Y en eso —en esa mezcla— él era un especialista.

Últimos años y homenajes: Chamberí como final de escena
Murió el 1 de marzo de 2021. A partir de ahí, Madrid lo fue fijando en piedra y en letras. El Ayuntamiento aprobó poner su nombre al antiguo Teatro Galileo y, desde junio de 2021, el edificio luce como Teatro Quique San Francisco. En 2022 se descubrió una placa en Hilarión Eslava, en Chamberí, donde vivió durante años. Y en 2023 se le dedicó una estrella en el Paseo del Cine, en la calle Martín de los Heros.
Quique San Francisco
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Ahí queda, para el lector: un itinerario que se puede caminar. De Miramar al Clínico, del bar de ficción al teatro real, de la pantalla a la acera. Y, sobre todo, queda la impresión: Quique San Francisco fue un actor que no se interpretó a sí mismo para gustar, sino para sobrevivir.
Un foro :idea: es mejor que twitter, mejor que facebook, mejor que instagram... ¿por qué? Este foro es taurino; las redes sociales son antis :evil: .

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