15 de junio de 2008
Oreja y dos orejas de José Tomás, en la terna, El Fundi y Juan Bautista (silencio en los cuatro).
José Tomás, tres orejas y tres cornadas en Las Ventas; en su primero, de nombre Cartuchero y de el Puerto de San Lorenzo, el de Galapagar fue volteado sin consecuencias iniciando una faena por naturales que sorprendió a todos, pues el toro era un manso con el que comenzó la faena pegado a tablas.
El drama llegará con el segundo toro, un sobrero de El Torero. Era el quinto toro de la tarde, y José Tomás fue cogido dos veces; al torear al natural, el toro lo cogió de forma espectacular y lo hirió con tres cornadas en el muslo. El de Galapagar prosiguió la faena. En el momento de la vedad, e volcó al entrar a matar dejando una estocada y saliendo prendido, tras lo cual se le concedieron las dos orejas que recogió antes de pasar a la enfermería. Oreja en el primero y dos orejas en el segundo, pero no pudo salir por la puerta grande porque de la enfermería fue trasladado al hospital de la Fraternidad. Esta tarde en la plaza de toros de Las Ventas el público quedó muy impresionado por el coraje y pundonor de José Tomás.
José Tomás el torero de Galapagar y del mundo entero
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- JoseTomas75
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Re: José Tomás el torero de Galapagar y del mundo entero
José Tomás en Sevilla; y Sánchez Vara, con toros de Reta.
Re: José Tomás el torero de Galapagar y del mundo entero
JM Martín de Blas @martindeblas
JOSÉ TOMÁS y sus "eventos".
#Madrid (*Más orejas que paseíllos.)
21 paseíllos (2N)
24 orejas (2N)
7 PUERTAS GRANDES Matador
1 PUERTA GRANDE Novillero
5 cornadas
1 toro al corral
#Sevilla
10 paseíllos (1N)
8 orejas Matador
2 PUERTAS PRÍNCIPE Matador
1 cornada
JOSÉ TOMÁS y sus "eventos".
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- JoseTomas75
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Re: José Tomás el torero de Galapagar y del mundo entero
Hoy es 14 de abril y mañana se cumplen 25 años de un acontecimiento mágico: puerta del Príncipe para José Tomás en La Maestranza de Sevilla. Fue una corrida para el recuerdo por el triunfo arrollador de José Tomás en una tarde con El Juli y Espartaco: Esta fue la ficha. Y el vídeo resumen:
Torrealta / Espartaco, Tomás, Juli
Toros de Torrealta, desiguales de presentación, algunos anovillados, blandos, sosos y nobles. Espartaco: pinchazo y estocada baja (ovación); estocada tendida (oreja). José Tomás: estocada -aviso- y descabello (oreja); estocada tendida -aviso- y dobla el toro (dos orejas); salió a hombros por la Puerta del Príncipe. El Juli: pinchazo y estocada (ovación); pinchazo, estocada y descabello (ovación). Asistieron el Rey y los Duques de Lugo. Plaza de la Maestranza, 15 de abril. Lleno.
Torrealta / Espartaco, Tomás, Juli
Toros de Torrealta, desiguales de presentación, algunos anovillados, blandos, sosos y nobles. Espartaco: pinchazo y estocada baja (ovación); estocada tendida (oreja). José Tomás: estocada -aviso- y descabello (oreja); estocada tendida -aviso- y dobla el toro (dos orejas); salió a hombros por la Puerta del Príncipe. El Juli: pinchazo y estocada (ovación); pinchazo, estocada y descabello (ovación). Asistieron el Rey y los Duques de Lugo. Plaza de la Maestranza, 15 de abril. Lleno.
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- JoseTomas75
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Re: José Tomás el torero de Galapagar y del mundo entero
Esta es la crónica de la tercera puerta grande de José Tomás, ganada el 28 de mayo de 1998, la crónica de Joaquín Vidal, el número 1 entre los críticos durante muchos años:
Por naturales
JOAQUIN VIDAL
Madrid 29 de mayo de 1998
Fue como un desquite. Después de la plúmbea feria que se lleva, feria de inhibiciones, de mediocridades, de falsas figuras y sus insoportables derechazos, llegó José Tomás y toreó al natural.Toreó por naturales hasta hartarse. La cantidad de naturales que le dio José Tomás a su primer toro cubría el cupo de una feria entera. En toda la feria de Sevilla no se han dado tantos; en la de Madrid, tampoco.
Al minuto ya se había echado José Tomás la muleta a la izquierda, ya se cruzaba y adelantaba la muleta, ya se traía al toro toreado... Hasta cinco tandas de naturales dio y en cada tanda había un montón.
Demasiados, si bien se mira. De lo bueno, poco -suele decir la sabiduría popular-. Si se torea de verdad al natural, no hay toro que resista la hondura de la suerte.
Algo debió de suceder, pues, para que José Tomás pudiera estar diez minutos pegando naturales al toro aquel, que por añadidura estaba inválido.
Acaso ocurrió que no todos los naturales tenían la misma factura. Largos unos, cortos otros; varios ligados, el resto sin ligar; ora obligando con mando férreo e impresionante templanza, ora dejándose tropezar la muleta y sacándola del remate hecha un rebuño. Por mitades quedaría el balance de los naturales defectuosos y los naturales extraordinarios.
Pero lo grande era, de todos modos, que había toreado al natural. Y se notaba la diferencia.
El natural es la suerte esencial del toreo. Un natural ejecutado a modo -con sus tiempos de parar, templar, mandar y cargar la suerte- compendia la emoción y la belleza supremas del arte de torear. Y de esos instrumentó José Tomás unos cuantos al sexto toro de la tarde, hierro El Torreón, que por cierto estaba inválido y embestía con aborregada docilidad.
Empezó la faena José Tomás con unos estatuarios de escalofriante ceñimiento y un cambio de mano torerísimo. Ligó dos magníficas tandas de redondos. Y luego interpretó los naturales inspirado por la corte celestial.
No hubo de acumular un montón de naturales. Dio los justos, en dos tandas; impecablemente ligados; con tanta hondura y tan estremecido sentimiento, que el toro ya no podía soportar más y el público se encontraba en un estado de conmoción extrema y de máximo delirio provocados por la mágica intensidad de los momentos vividos.
Pinchó José Tomás en su primer intento y en el segundo marcó impecablemente los tiempos del volapié mientras cobraba un estoconazo sensacional por el hoyo de las agujas que tiró al toro sin puntilla. Y la plaza se hizo un clamor...
El otro toreo de la tarde poseyó distinto corte, opuesto cante. El corte se ajustaba a los usos de la tauromaquia moderna, pegapasista e insustancial. El cante se reducía a una adormecedora salmodia.
El pundonor de Manuel Caballero, que entró a quites, ciñó chicuelinas, bregó concienzudo, ensayó tapatías, pegó cuantiosos muletazos, resultaba evidente; mas no pareció que abrigara también el propósito de aprovechar todo ese esfuerzo para conseguir alguna creación artística, aunque fuera por casualidad.
Lo propio cabría decir de Vicente Barrera, empeñado en ejecutar su toreo vertical. Toreo anticuado pues incluye ciertos registros que las aficiones de sucesivas épocas rechazaron por superficiales y ventajistas. De perfil, la muleta retrasada, marcando corto el viaje era el toreo amanoletado, que estuvo de moda, pero de eso hace más de medio siglo. Pesadísimo se puso Vicente Barrera con su toreo vertical.
Para ejecutar el arte del toreo no hacen falta tantas complicaciones. Basta echarse la muleta a la izquierda y torear por naturales. José Tomás lo hizo así y acabó con el cuadro.
VARIAS / CABALLERO, BARRERA, TOMÁS TOROS: 1º
Jandilla, escaso trapío, inválido, aborregado; 2º. Puerto de San Lorenzo, devuelto por inválido; sobrero Giménez Indarte, bien presentado, flojo, manso, noble; 3º. Gavira, escaso trapío, manso, flojo, aborregado; 4º. Juan Antonio Ruiz, discreta presencia, flojo, manso; 5º. Valdefresno, regordío, flojo, manejable; 6º. El Torreón, bien presentado, inválido, aborregado.
Manuel Caballero: estocada perdiendo la muleta (palmas y pitos); pinchazo y estocada trasera (silencio).
Vicente Barrera: estocada atravesada trasera y rueda de peones (silencio); metisaca, media, rueda de peones y descabello (silencio).
José Tomás: primer aviso con mucho retraso antes de matar, pinchazo, estocada, rueda de peones - segundo aviso - y se echa el toro (escasa petición y vuelta); pinchazo y estocada (dos orejas); salió por la puerta grande.
Asistió el Príncipe de Asturias, a quien los espadas le brindaron toros. Plaza de Las Ventas, 28 de mayo. Corrida de la Prensa. Lleno.
Por naturales
JOAQUIN VIDAL
Madrid 29 de mayo de 1998
Fue como un desquite. Después de la plúmbea feria que se lleva, feria de inhibiciones, de mediocridades, de falsas figuras y sus insoportables derechazos, llegó José Tomás y toreó al natural.Toreó por naturales hasta hartarse. La cantidad de naturales que le dio José Tomás a su primer toro cubría el cupo de una feria entera. En toda la feria de Sevilla no se han dado tantos; en la de Madrid, tampoco.
Al minuto ya se había echado José Tomás la muleta a la izquierda, ya se cruzaba y adelantaba la muleta, ya se traía al toro toreado... Hasta cinco tandas de naturales dio y en cada tanda había un montón.
Demasiados, si bien se mira. De lo bueno, poco -suele decir la sabiduría popular-. Si se torea de verdad al natural, no hay toro que resista la hondura de la suerte.
Algo debió de suceder, pues, para que José Tomás pudiera estar diez minutos pegando naturales al toro aquel, que por añadidura estaba inválido.
Acaso ocurrió que no todos los naturales tenían la misma factura. Largos unos, cortos otros; varios ligados, el resto sin ligar; ora obligando con mando férreo e impresionante templanza, ora dejándose tropezar la muleta y sacándola del remate hecha un rebuño. Por mitades quedaría el balance de los naturales defectuosos y los naturales extraordinarios.
Pero lo grande era, de todos modos, que había toreado al natural. Y se notaba la diferencia.
El natural es la suerte esencial del toreo. Un natural ejecutado a modo -con sus tiempos de parar, templar, mandar y cargar la suerte- compendia la emoción y la belleza supremas del arte de torear. Y de esos instrumentó José Tomás unos cuantos al sexto toro de la tarde, hierro El Torreón, que por cierto estaba inválido y embestía con aborregada docilidad.
Empezó la faena José Tomás con unos estatuarios de escalofriante ceñimiento y un cambio de mano torerísimo. Ligó dos magníficas tandas de redondos. Y luego interpretó los naturales inspirado por la corte celestial.
No hubo de acumular un montón de naturales. Dio los justos, en dos tandas; impecablemente ligados; con tanta hondura y tan estremecido sentimiento, que el toro ya no podía soportar más y el público se encontraba en un estado de conmoción extrema y de máximo delirio provocados por la mágica intensidad de los momentos vividos.
Pinchó José Tomás en su primer intento y en el segundo marcó impecablemente los tiempos del volapié mientras cobraba un estoconazo sensacional por el hoyo de las agujas que tiró al toro sin puntilla. Y la plaza se hizo un clamor...
El otro toreo de la tarde poseyó distinto corte, opuesto cante. El corte se ajustaba a los usos de la tauromaquia moderna, pegapasista e insustancial. El cante se reducía a una adormecedora salmodia.
El pundonor de Manuel Caballero, que entró a quites, ciñó chicuelinas, bregó concienzudo, ensayó tapatías, pegó cuantiosos muletazos, resultaba evidente; mas no pareció que abrigara también el propósito de aprovechar todo ese esfuerzo para conseguir alguna creación artística, aunque fuera por casualidad.
Lo propio cabría decir de Vicente Barrera, empeñado en ejecutar su toreo vertical. Toreo anticuado pues incluye ciertos registros que las aficiones de sucesivas épocas rechazaron por superficiales y ventajistas. De perfil, la muleta retrasada, marcando corto el viaje era el toreo amanoletado, que estuvo de moda, pero de eso hace más de medio siglo. Pesadísimo se puso Vicente Barrera con su toreo vertical.
Para ejecutar el arte del toreo no hacen falta tantas complicaciones. Basta echarse la muleta a la izquierda y torear por naturales. José Tomás lo hizo así y acabó con el cuadro.
VARIAS / CABALLERO, BARRERA, TOMÁS TOROS: 1º
Jandilla, escaso trapío, inválido, aborregado; 2º. Puerto de San Lorenzo, devuelto por inválido; sobrero Giménez Indarte, bien presentado, flojo, manso, noble; 3º. Gavira, escaso trapío, manso, flojo, aborregado; 4º. Juan Antonio Ruiz, discreta presencia, flojo, manso; 5º. Valdefresno, regordío, flojo, manejable; 6º. El Torreón, bien presentado, inválido, aborregado.
Manuel Caballero: estocada perdiendo la muleta (palmas y pitos); pinchazo y estocada trasera (silencio).
Vicente Barrera: estocada atravesada trasera y rueda de peones (silencio); metisaca, media, rueda de peones y descabello (silencio).
José Tomás: primer aviso con mucho retraso antes de matar, pinchazo, estocada, rueda de peones - segundo aviso - y se echa el toro (escasa petición y vuelta); pinchazo y estocada (dos orejas); salió por la puerta grande.
Asistió el Príncipe de Asturias, a quien los espadas le brindaron toros. Plaza de Las Ventas, 28 de mayo. Corrida de la Prensa. Lleno.
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