La marcha de España en 1956 y la posterior construcción de las grandes presas modernas por parte del Marruecos independiente reconfiguraron por completo la propiedad de la tierra y la relación con las cabilas del Rif, cerrando el ciclo que inició el Plan de 1942 a través de dos procesos paralelos.
1. El destino de las tierras del Protectorado tras 1956
Con la independencia, el nuevo Estado marroquí aplicó un proceso de centralización institucional que desmanteló el modelo del Protectorado, pero no devolvió la autonomía a las cabilas:
Nacionalización automática: Todas las propiedades de la administración española (parcelas experimentales, estaciones de aforo, zonas expropiadas para futuros embalses y pistas) pasaron a ser patrimonio del Estado marroquí (Domaines de l'État).
El Fin del Derecho Consuetudinario: El gobierno de Rabat unificó la legislación. La gestión comunal de las jemaas sobre los valles y los canales tradicionales fue sustituida progresivamente por las directrices del Ministerio de Agricultura y las Oficinas Regionales de Puesta en Valor Agrícola (ORMVA). Las tierras que España había dejado a medio expropiar o en litigio técnico quedaron bajo el control administrativo del Makhzen (el poder central).
2. La política de indemnizaciones del Reino de Marruecos ante las nuevas presas
Cuando el rey Hasán II impulsó en las décadas de 1970 y 1980 la "Política de los mil millones de metros cúbicos" —construyendo los grandes embalses modernos en los mismos puntos óptimos fijados en 1942— el Estado marroquí tuvo que afrontar el desalojo definitivo de los valles. Las indemnizaciones se gestionaron bajo un prisma muy distinto al de la época del Protectorado español:
Nuevos expedientes de expropiación: Al inundarse vasos mucho mayores que los proyectados por España (como ocurrió en la presa Oued El Makhazine en el Lucus o Abdelkrim El Khattabi en el Nekor), Marruecos abrió nuevos juicios y actas de expropiación por utilidad pública. No se convalidaron los precios anteriores del protectorado; se tasó el suelo conforme al valor real del dirham de la época.
El Modelo de Realojamiento Estatal: Para mitigar las protestas de las cabilas del Rif —región que protagonizó fuertes tensiones políticas con Rabat en 1958 y 1984—, el Reino combinó el pago en metálico con la permuta obligatoria de tierras. Los campesinos que perdieron sus huertos ancestrales en el fondo de los valles fueron censados y trasladados a los nuevos "sectores de regadío" creados aguas abajo de las presas, convirtiéndose en concesionarios de parcelas estatales modernas.
Persistencia del conflicto: A pesar de las leyes nacionales, las indemnizaciones han seguido siendo un foco de fricción social hasta el siglo XXI. En proyectos recientes como la presa de Ghiss (llenada a inicios de 2025 en la cuenca del Guis), los colectivos de expropiados locales y organizaciones de derechos humanos reactivaron históricas protestas exigiendo compensaciones justas por la pérdida de sus tierras agrícolas, demostrando que la tensión entre la ingeniería de Estado y el territorio rural del Rif sigue latente desde 1942.
Lo que Marruecos le debe a España: el agua que convirtió desiertos en regadíos
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TorosEnTetuán
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