Aldo Mondino, el artista que convirtió el viaje en ironía y el toro en metáfora

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Aldo Mondino, el artista que convirtió el viaje en ironía y el toro en metáfora

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Aldo Mondino, el artista que convirtió el viaje en ironía y el toro en metáfora

[Aldo Mondino] nació el 4 de octubre de 1938 en Turín y murió en esa misma ciudad el 10 de marzo de 2005. Fue uno de los artistas italianos más personales de la segunda mitad del siglo XX: pintor, escultor, instalador y fabulador de materiales, dueño de una obra que se movió con soltura entre la ironía, la cita culta, el gusto por el desplazamiento cultural y una rara capacidad para hacer convivir lo popular con lo refinado. En el arte italiano ocupó un lugar singular: cercano por momentos a la temperatura de su tiempo, pero refractario a dejarse encerrar en una sola escuela. Ahí estuvo buena parte de su prestigio como profesional y como personaje público: en esa libertad orgullosa de no parecerse del todo a nadie.
Aldo Mondino Laboratio del arte
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Turín, París y el aprendizaje de la mirada
La historia de Mondino empieza en el Piamonte industrial, pero pronto toma rumbo europeo. A finales de los años cincuenta se trasladó a París, donde frecuentó el taller de William Hayter, asistió a la École du Louvre y estudió mosaico con Gino Severini y Riccardo Licata. Ese aprendizaje parisino fue decisivo: allí encontró una forma de mirar el arte con irreverencia y con memoria al mismo tiempo. Cuando regresó a Italia, ya traía en la maleta una mezcla poco común de oficio, humor y ambición visual.
Aldo Mondino Serie Tauromachia 2004
Aldo Mondino Serie Tauromachia 2004.jpg
De vuelta en Italia comenzó a exponer en Turín y Venecia, y su encuentro con el galerista Gian Enzo Sperone resultó capital para el desarrollo de su carrera. Después llegarían etapas y presencias en Milán, Roma, Nápoles y de nuevo París, ciudad a la que volvió en los años setenta. En 1976 y en 1993 participó en la Bienal de Venecia, y su obra alcanzó después museos y espacios de relieve en Viena, Estambul, Bolonia, Trento y Calcuta. Ese mapa no es un simple currículum: es la clave de su pintura. Mondino fue, en sentido estricto, un artista geográfico.
Aldo Mondino por él mismo
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El artista que no quería portarse bien
Su arte avanzó por desvíos. Le interesaban el juego, la paradoja y el sobresalto. Usó linóleo, azúcar, chocolate, café, tapices, cerámica y materiales que parecían reñidos con la nobleza clásica del cuadro. No lo hacía para epatar por sistema, sino para desmontar solemnidades. En su obra caben los sultanes otomanos, los derviches giróvagos, los rabinos, los mercaderes, las danzas, los objetos pobres, el eco del orientalismo y la guasa turinesa. La crítica italiana acabó viendo en él a un heterodoxo mayor: un artista culto que practicaba la ligereza como quien maneja un bisturí.
Aldo Mondino Combattimento di galli 1991
Aldo Mondino Combattimento di galli 1991.jpg
España como pasión imaginaria y cultural
En la biografía documentada de Mondino no aparecen largas residencias españolas, y conviene decirlo así. Pero sí está acreditado algo más interesante: a partir de 1985 se intensificó en su obra un ciclo ligado a España, Marruecos, Turquía, India y, en general, al sur y al Oriente como territorios de energía simbólica. España entró ahí con fuerza por la corrida, por la gestualidad del torero y por la idea de rito colectivo. No fue una postal folclórica: fue una de las formas que encontró para pensar el riesgo, la elegancia y el cuerpo expuesto.
Aldo Mondino Verónica, 1999
Aldo Mondino Verónica, 1999.png
La tauromaquia en su obra
La relación de Aldo Mondino con la tauromaquia no fue un adorno excéntrico. Las fuentes especializadas coinciden en presentarla como una verdadera afición y como un motivo recurrente de su producción tardía. El propio artista dejó formulaciones en las que el torero aparecía como metáfora del creador: alguien que domina el miedo mediante gestos de belleza. Vista así, la corrida se convertía en una poética del riesgo, y esa idea encajaba perfectamente en su concepción del arte.
Aldo Mondino Suertes 1995
Aldo Mondino Suertes 1995.jpg
Lo taurino cristalizó con especial claridad en los años noventa. En 1996, el galerista Alessandro Bagnai organizó en Siena una muestra en la que Mondino reunió dos de sus obsesiones: la Corrida y el Palio. La asociación no era caprichosa. Para él, ambos eran ritos mediterráneos de comunidad, tensión, peligro y ceremonia. Siena, con su plaza cargada de historia, le ofrecía una especie de espejo italiano para pensar la plaza de toros española.
Aldo Mondino Juan Silvetti, El Tigre
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En esa vertiente taurina trabajó toros y toreros sobre todo en linóleo y también en cerámica y azulejo, según recuerdan exposiciones y catálogos posteriores. La elección del soporte no era indiferente: el linóleo, material doméstico, rebajaba la grandilocuencia del tema; el azulejo, en cambio, arrimaba la obra a un eco hispano-morisco y andaluz. Mondino no buscó el costumbrismo, sino la síntesis. Más que narrar una corrida concreta, le interesó fijar el instante en que el cuerpo se vuelve signo.
Aldo Mondino Ronda de noche Tauromachia
Aldo Mondino  Ronda de noche Tauromachia.jpg
En 2008, tres años después de su muerte, la muestra Tauromachia, celebrada en Bolonia, reunió buena parte de esa producción. El hecho de que aquella exposición existiera y quedara ligada a un catálogo específico confirma que la tauromaquia ocupó un lugar propio en su trayectoria, no una simple esquina curiosa. Su toro pertenece a la misma familia espiritual que sus derviches y sus sultanes: figuras de movimiento, de rito y de intensidad visual.
Aldo Mondino Iniziazione
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Influencia, humor y legado
Cuando se repasa su itinerario completo, Aldo Mondino aparece como un artista central precisamente por no haber aceptado del todo el centro. Influyó por su manera de mezclar culturas sin pedagogía pesada; por su libertad material; por su ironía, que no destruía la tradición sino que la volvía a poner en circulación; y por su capacidad para hacer del viaje una gramática artística. En Italia su nombre se ha consolidado con retrospectivas, archivos y reediciones críticas; fuera de Italia sigue creciendo el interés por una obra que hoy suena especialmente contemporánea: híbrida, móvil, descreída del dogma y abierta a la fricción entre mundos.
Un foro :idea: es mejor que twitter, mejor que facebook, mejor que instagram... ¿por qué? Este foro es taurino; las redes sociales son antis :evil: .

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