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Josep Serra Santa, un pintor entre el Pirineo, el muro sagrado y el toro

Publicado: Mié Abr 01, 2026 5:10 pm
por EstoEsElPueblo
Josep Serra Santa, un pintor entre el Pirineo, el muro sagrado y el toro

Orígenes y vocación
Josep Serra Santa, que terminaría firmando como Serrasanta, nació en Buenos Aires en 1916 y murió en Valldoreix en 1998. Hijo de padre de Guissona y madre de Vilamitjana, regresó de niño a Cataluña y echó raíces en Sabadell, ciudad decisiva en su formación sentimental y artística. La bibliografía básica coincide en ese itinerario: infancia catalana, paso por Vilamitjana, vinculación sabadellense y una carrera que, sin hacer ruido excesivo, dejó una huella larga y muy reconocible.
Jose Serra Santa Toreros
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El niño al que no creían
Hay una escena de adolescencia que explica medio destino. En 1929, en un concurso infantil organizado en la Acadèmia de Belles Arts de Sabadell, sus obras fueron apartadas por el jurado porque parecían demasiado buenas para un muchacho de trece años. Su padre protestó; el jurado exigió una prueba pública; y el chico, en pantalón corto, pintó delante de todos. Aquel episodio, recogido por Jaume Barberà a partir de Andreu Castells i Peig, no solo retrata una precocidad fuera de lo común: retrata también una relación con la pintura basada en el oficio y en la demostración, no en la pose.
José Serra Santa Perro cazador
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Formación y estilo
Estudió en la Escola de la Llotja y tuvo como referencias a Francesc Gimeno y a Sebastià M. de Plaja. Su obra se movió en un figurativismo vigoroso, de materia densa, color vivo y espátula enérgica. La crítica lo quiso emparentar con Vlaminck, pero Serrasanta fue, sobre todo, Serrasanta: un pintor de luz áspera, de pueblos apartados, de piedra, de oficio y de emoción retenida. Sus paisajes de núcleos rurales, sus bodegones y sus figuras populares revelan una pintura física, inmediata y muy poco amiga de lo decorativo fácil.
José Serra Santa Semana Santa popular
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De Sabadell a fuera de España</b>
Expuso en Terrassa, Barcelona, Madrid, Bilbao, Valencia, París, Estados Unidos y Japón. La crítica francesa llegó a bautizarlo como el “Vlaminck español”, y en 1964 obtuvo el Gran Premio Internacional de Cannes. También recibió la Gran Cruz del Mérito Nacional Francés. Ese reconocimiento internacional, sin embargo, nunca lo convirtió en un artista mundano. Las fuentes locales lo siguen presentando como un hombre de costumbres sobrias, más pegado al taller, a la memoria visual y al trabajo continuo que al oropel del éxito.
José Serra Santa Alrededor del pote del guiso
José Serra Santa Alrededor del pote del guiso Óleo sobre lienzo.png
El gran muralista</b]
Una parte capital de su legado está en la pintura mural religiosa. Pintó las tres bóvedas de la Seu Nova de Lleida, intervino en Sant Pere, Sant Pau y la Mare de Déu del Carme en Lleida, trabajó en Camarasa, Vilamitjana y otros enclaves de Ponent, y dejó además una intervención de primer orden en la iglesia de Santa Maria de la Salut de Castelldefels, cuyo interior fue pintado por él en la década de 1950. El mural de El martiri de Sant Pere figura entre las obras que más se asocian hoy a su nombre.
José Serra Santa Danza gitana
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La vertiente taurina y animal</b]
Aunque no fue un pintor taurino en sentido exclusivo, el lado animal y taurino sí forma parte de su repertorio. El mercado ha documentado obras como Torero, Bueyes, Perros de caza, Cazador, Escena de montaña con figuras y bueyes y Jauría atacando al jabalí. Ahí se ve con claridad que el animal no le interesaba como simple adorno, sino como masa, empuje, musculatura y tensión. El toro, el perro de caza o la yunta encajan de manera natural en su lenguaje: espátula viva, color corpóreo, dramatismo de la materia y una atención muy española a la relación entre el hombre, la tierra y la bestia. Más que un especialista del ruedo, fue un pintor al que la bravura y la fisicidad animal le venían de dentro de su propio sistema plástico.
Detalle de Toreros
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Temperamento y firma propia</b>

Su carácter aparece una y otra vez marcado por la modestia, cierta sorna y una fidelidad casi obstinada a sí mismo. Unió los dos apellidos para evitar confusiones con otros Serra, y terminó convirtiendo Serrasanta en una marca pictórica reconocible. De él se recuerda una frase que lo resume bien: para Serrasanta, la pintura era la verdad. Quizá por eso su obra no busca parecer moderna a la fuerza ni antigua por sistema. Busca, más sencillamente, dar con una verdad de color, de luz y de peso material.
Jose serra Santa Pescadores en la playa
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Final y legado

Murió en 1998, después de una vida larga de trabajo, dejando obra en colecciones privadas, iglesias, catálogos y memoria local. No fue un nombre de moda, y quizá por eso mismo aguanta bien la relectura: porque en su pintura todavía se reconoce algo que escasea, una mezcla de oficio real, arraigo y continuidad interior. Serrasanta pertenece a esa estirpe de pintores que no necesitaron hacer ruido para quedarse. Su legado religioso en Lleida y Castelldefels, su imaginario rural y su veta animal y taurina lo convierten en una figura mucho más rica de lo que sugieren las fichas resumidas.