El Maletilla de oro se quejaba del público que gusta de la tragedia, del riesgo temerario
Publicado: Lun Oct 10, 2022 12:52 pm
"Ahora que empezaba a ver color, a vivir de mi trabajo vestido de luces, a pensar en que podría criar a mis hijos con el toro… y a los cuatro días me han cortado una pierna. Mejor que me hubiese matado el toro”.
Quien hablaba con esta amargura era el Maletilla de Oro, Miguel Abellán en 1885. Ese día a las órdenes de su matador, Pepín Jiménez, actuaba Miguel Abellán. Era el 21 de julio de 1985. En Valencia. En una corrida de toros concurso de ganaderías. El cuarto toro, de Pérez Angoso, hirió de mucha gravedad al torero salmantino establecido en Madrid.
Abellán padre pedía al público “que cuando vaya a ver una corrida de toros le den importancia a los profesionales, ya no por lo mío, porque me hayan cortado una pierna, sino porque los toros matan. Es una lucha y un sacrificio muy grande para poder salir a hacer ese paseíllo e intentar agradar a toda la afición. Hay personas que sí valoran el sacrificio del torero, del banderillero e inclusive del ganadero. Hay otras que gustan de la tragedia y eso es para aquellos tiempos de los romanos que echaban a los hombres a los leones. Yo creo que la Fiesta tiene que ser bonita y bella y el público estar dispuesto a divertirse, no a ver sangre como en muchas plazas van a ver”.
Cierto, aún queda ese público que gusta de la tragedia. Y ese público insensato que exige "tragedia" en el ruedo. Pero de ahí a menguar las defensas del toro hay un trecho largo que debe vigilar la legislación vigente.
Quien hablaba con esta amargura era el Maletilla de Oro, Miguel Abellán en 1885. Ese día a las órdenes de su matador, Pepín Jiménez, actuaba Miguel Abellán. Era el 21 de julio de 1985. En Valencia. En una corrida de toros concurso de ganaderías. El cuarto toro, de Pérez Angoso, hirió de mucha gravedad al torero salmantino establecido en Madrid.
Abellán padre pedía al público “que cuando vaya a ver una corrida de toros le den importancia a los profesionales, ya no por lo mío, porque me hayan cortado una pierna, sino porque los toros matan. Es una lucha y un sacrificio muy grande para poder salir a hacer ese paseíllo e intentar agradar a toda la afición. Hay personas que sí valoran el sacrificio del torero, del banderillero e inclusive del ganadero. Hay otras que gustan de la tragedia y eso es para aquellos tiempos de los romanos que echaban a los hombres a los leones. Yo creo que la Fiesta tiene que ser bonita y bella y el público estar dispuesto a divertirse, no a ver sangre como en muchas plazas van a ver”.
Cierto, aún queda ese público que gusta de la tragedia. Y ese público insensato que exige "tragedia" en el ruedo. Pero de ahí a menguar las defensas del toro hay un trecho largo que debe vigilar la legislación vigente.