Los hijos secretos de San Valentín
Cada noviembre llega con sus lluvias, su cambio de hora y esa melancolía de fin de año. Pero entre los días más grises del calendario se esconde una curiosidad luminosa: muchas de las personas que celebran su cumpleaños estos días fueron concebidas en torno al 14 de febrero, el día de San Valentín.
La biología lo confirma: un embarazo humano dura unos 266 días desde la concepción. Si contamos hacia atrás desde el 10 de noviembre, la fecha nos lleva a mediados de febrero. Es decir, los nacidos entre el 8 y el 12 de noviembre son, estadísticamente, hijos del amor. O, al menos, del entusiasmo romántico —o impulsivo— que desata esa noche de corazones rojos, cenas con velas y promesas de “solo un poco más de vino”.
No es casual que los hospitales registren un pequeño repunte de nacimientos a principios de noviembre: la ciencia y el calendario sentimental se dan la mano. El invierno acaba de empezar, pero en los hogares españoles, nueve meses atrás, alguien encendió una vela, puso música suave y olvidó mirar el reloj.
Más allá de la estadística, hay algo poético en ello. Quien sopla las velas en estos días celebra, sin saberlo, el eco de un febrero enamorado. Quizá el suyo no fue un amor eterno, pero sí suficientemente intenso como para dejar su huella en el calendario.
Así que cuando alguien cumpla años en noviembre, se puede brindar por partida doble: por su vida… y por aquel momento remoto, cálido y lleno de promesas en que todo empezó. Porque —aunque no lo sepan— muchos de los de ahora fueron el mejor regalo de San Valentín.
Los hijos secretos de San Valentín
Re: Los hijos secretos de San Valentín
Marina y Javi, matrimonio veterano... y un San Valentín ya lejano.
Marina: (sirviendo café) —¿Dormiste bien?
Javi: —Como un tronco.
Marina: —Sí, se te notaba... conectado hasta las dos de la mañana.
(Pausa)
Javi: —Ah, era por trabajo.
Marina: —¿Trabajo? Pues dile a “María Gym 87” que te mande la nómina.
Marina: (sirviendo café) —¿Dormiste bien?
Javi: —Como un tronco.
Marina: —Sí, se te notaba... conectado hasta las dos de la mañana.
(Pausa)
Javi: —Ah, era por trabajo.
Marina: —¿Trabajo? Pues dile a “María Gym 87” que te mande la nómina.
Re: Los hijos secretos de San Valentín
Clara, soñadora crónica, habla con su amiga Bea.
Clara: —He tirado la entrada del cine.
Bea: —¿La de tu ex? Por fin.
Clara: —Sí… aunque la doblé con cuidado, por si acaso nos reconciliamos.
Bea: —Clara, cariño, el hombre no se acordaba ni de la peli.
Clara: —¡Pero la butaca sí! Era la 14, letra F, como febrero.
Clara: —He tirado la entrada del cine.
Bea: —¿La de tu ex? Por fin.
Clara: —Sí… aunque la doblé con cuidado, por si acaso nos reconciliamos.
Bea: —Clara, cariño, el hombre no se acordaba ni de la peli.
Clara: —¡Pero la butaca sí! Era la 14, letra F, como febrero.
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